Carmen Nieves
¿Qué noción de educación orienta la acción pedagógica de la escuela?
Predomina una noción meritocrática y homogénea de educación: se espera que todos los estudiantes aprendan lo mismo, de la misma manera, al mismo ritmo, sin considerar las desigualdades sociales, culturales o económicas.
Aunque se habla de inclusión, en la práctica la escuela espera la adaptación del alumno a sus normas, sin modificar sus estructuras o metodologías para responder a la diversidad.
Esta visión no problematiza las causas estructurales de la desigualdad, y tiende a responsabilizar al estudiante por su “éxito” o “fracaso”.
¿Qué tipo de ciudadano formamos desde la escuela?
Desde esta perspectiva, la escuela tiende a formar un ciudadano obediente, adaptado al orden social existente, más que un sujeto crítico o transformador.
Se promueve una ciudadanía:
-
Pasiva, que acepta las normas y estructuras sin cuestionarlas.
-
Individualista, centrada en el éxito personal más que en la construcción colectiva del bien común.
-
Descontextualizada, sin conexión real con la historia y las condiciones sociales del país.
¿Cómo se relaciona con el proyecto de nación, con la historia, la política, los grupos sociales, etc.?
La escuela está directamente relacionada con el proyecto de nación, pues reproduce valores, narrativas históricas, jerarquías culturales y formas de organización política.
Sin una reflexión crítica, refuerza un modelo de sociedad desigual, en el que ciertos saberes (los de las clases dominantes) son valorados, mientras que otros (saberes indígenas, populares, rurales) son marginados o ignorados.
Además:
-
Legitima la historia oficial, muchas veces sin cuestionar los procesos de exclusión que esta implica.
-
Favorece a ciertos grupos sociales (los que ya tienen capital cultural) y excluye a otros de forma encubierta.
¿Cuál es la misión del docente desde estos conocimientos?
Desde estos conocimientos, la misión del docente es actuar como agente de transformación, no de reproducción:
-
Reconocer las desigualdades estructurales que impactan el aprendizaje y el desarrollo del estudiantado.
-
Modificar sus prácticas pedagógicas para que sean más inclusivas, contextualizadas y sensibles a las diferencias culturales y sociales.
-
Promover una educación crítica y emancipadora, que forme sujetos capaces de cuestionar y transformar su realidad.
-
Denunciar la naturalización del fracaso escolar, y no ver las dificultades de aprendizaje como responsabilidad exclusiva del alumno.
Ser docente en este sentido es comprometerse con la justicia social y la equidad desde el aula.
Pérez Sánchez, C. N. (2018). La escuela frente a las desigualdades sociales. Apuntes sociológicos sobre el pensamiento docente. En E. Bazán, A. Perea & J. A. González (Coords.), Sujetos, saberes y prácticas escolares. Reflexiones para pensar la formación docente (pp. 123–142). Ciudad de México: UPN – Juan Pablos Editor.

Comentarios
Publicar un comentario